Mostrando entradas con la etiqueta historia de terror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia de terror. Mostrar todas las entradas

sábado, julio 06, 2019

La criatura que perturba el sueño de las personas


Existe un tema muy aterrador y misterioso relacionado con el sueño, y es esa sensación que, al dormir, sentimos que existe algo o alguien en el mismo lugar con nosotros. Muchas personas aseguran que esto no es más que un producto de nuestra imaginación, sin embargo, expertos aseguran que existe alguna criatura que nos asecha por las noches, cuando somos más vulnerables. Relatos de personas de todo el mundo aseguran haber sido atacados por entidades durante el sueño, por lo que confirma la teoría.

Los sueños no se presentan sin ningún motivo, todo lo contrario, siempre tienen algún significado sobre algo que nuestro subconsciente intenta decirnos, pero solo podemos escucharlos en los sueños, es por ellos que muchas veces soñamos con extrañas entidades que nos molestan y perturbas y, en ocasiones, según los expertos, pueden tomar hasta el alma de los más débiles. Esta criatura se manifiesta de diferentes maneras y cada una tiene un significado.

Por ejemplo, en la cultura indioamericana de los cherokee, existe la leyenda de una bruja muy temida por los hechiceros de dicha cultura. Esta bruja diabólica era conocida como Kâ’lanû Ahkyeli’skï, y solo se presenta en las noches, mientras todos duermen. Este ser visita los sueños de las personas moribundas, su presencia física se puede notar cuando aparecen cuervos volando para robar el alma de los enfermos, o personas que están agonizando.

Otra criatura típica que se presenta en los sueños es el conocido como «El sombrerero», una sombra con la figura de un hombre con sombrero antiguo y ojos rojos que paraliza del miedo al que los ve en los sueños, impidiendo que puedan moverse y despertar (parálisis de sueño). Su significado es señal de angustia y perturbación en la vida. Esta criatura no se desvenase, sino que se retira del lugar, caminando tranquilamente. Algunos testimonios aseguran que lo han tocado en los sueños, reconociendo que es como un espíritu maligno.

Obviamente, los extraterrestres nos visitan y saben que mientras dormimos, somos vulnerables. Muchas personas aseguran haber sido visitados por extraterrestres en sus sueños, manifestando haber levitado o sentir dolor con las visitas de alguna criatura alienígena. Normalmente estas visitas se relacionan con abducciones, ya que mientras duermen, se conectan de manera telepática con seres de otros mundos. Quienes han soñado esto, explican que sucede en la etapa de «sueño profundo», pero los avistamientos en sueños son muchos y se presumen que, en su mayoría, son reales, ya algunos afectados han despertado con marcas en el cuerpo, rasguños o golpes.

Uno de los más famosos y comunes, una criatura oscura, como una sombra. Muchas denuncias al 911 de personas dentro de hogares hacen referencia a siluetas negras que aparecen a la orilla de las camas, a plena vista, en ocasiones, capaces de moverse por las paredes, en otros casos, las sombras son agresivas, quedándose de pie, observando de una manera perturbadora a la persona mientras duermes. No poseen ningún tipo de masa, se mueven muy rápido y son entidades que lastiman, ahorcan y hacen daño a las personas. Su presencia se relacionan con el vacío emociona, problemas familiares o laborales.

Posiblemente, la leyenda más antigua de todas, un fenómeno común, mucho más de lo que se cree. La llorona es una criatura avistada en todo el mundo, que se presenta en forma de fantasma y se asocia con fenómenos problemáticos y peligroso. Sin embargo, posee otros significados.

El primero de ellos puede relacionarse con un mensaje que subconsciente envía a las personas de ciertas carencias afectivas. Ahora bien, todo depende de como aparezca esta criatura. Si aparece quejándose posiblemente se trate de problemas amorosos, personales o sentimentales que están afectando su vida. Si la llorona levita sin quejarse, es señal de éxito y que lo que estás emprendiendo va a ser exitoso.

Si la llorona aparece vestida de negro, quiere decir que el fracaso vendrá a tu vida, o que la vida sexual está muy mal y es necesario hacer un cambio para mejorarlo. Si la llorona nos persigue, es que vienen cambios que deberemos afrontar, por más difíciles que sean.

sábado, marzo 23, 2019

El reptiliano de La Yesa


A lo largo de la historia, muchos han sido los que dicen haber tenido encuentros con seres de otros planetas y nuestra comunidad no se salva de ello. Las descripciones se han ido adaptando a la época, donde por ejemplo a lo que antes llamaban demonio y carro de fuego, ahora lo llaman humanoide y objeto volador no identificados (OVNI). La evolución y el progreso dan una descripción totalmente diferente adecuada a cada tiempo. Impensable hablar de naves espaciales o cohetes en plena Edad Media. Seguramente, siempre fueron encuentros con extraterrestres o seres de otro espacio, tiempo o dimensión. Como ya sabéis, hay infinidad de pinturas rupestres donde se interpretan lo que parecen ser seres con escafandras y naves, incluso algunas de ellas situadas en cuevas de nuestra comunidad, pero que no se puede atribuir a algo que todavía desconocemos su significado. Puede ser que simplemente fueran pinturas de algo que quisieran plasmar como parte de su imaginación, o puede que fuesen aquellos Dioses a los que tanto veneraban “como caídos del cielo”. La historia que os traigo hoy era el reflejo de una sociedad, en su gran mayoría, campesina y agrícola por aquel entonces: La España franquista.

Corría el año 1968, concretamente un día de verano, de un 31 de agosto en la localidad valenciana de La Yesa (Valencia), cuando ocurrió uno de los avistamientos y encuentros ufológicos más extraños de la historia de nuestro país. En las proximidades de la localidad, en un barranco a 5 kilómetros de este pequeño pueblo montañoso, tres hombres se disponían a descansar después de un día de caza a la intemperie. El apetito era notable después de una jornada en el monte, así que se dispusieron a preparar una ”torrá” de carne. Lo que tuvo que ser una comida más entre amigos se convirtió en una de las mayores experiencias en la vida de estos hombres.

“…Es una tórrida tarde de verano, de las últimas de un mes de agosto de 1968. Antes de abrir bocado los tres cazadores que habían pasado una jornada de caza en las proximidades de La Yesa, ven una especie de “fogonazo” en el cielo. Ajeno y restando importancia de lo que ha visto hace escasos momentos, Mateo Chóver, residente en la localidad de Liria, se acerca al bode del barranco para orinar antes de la comida. De repente ve al otro extremo del barranco una figura de un ser un tanto extraño, atípico, que nada tenía que ver con los rasgos de un ser humano: de una complexión atlética, con cabeza de reptil, rasgos de lagarto y dos ojos enrojecidos (cercana a la visualizada en la mítica serie de “V”), manos con garras (propias de una película de ciencia ficción) y un rabo o cola alargada que pronunciaba el fin de una larga extremidad de su cuerpo. La descripción era más propia de lo que en el mundo ufológico se conoce como un reptiliano.

Las tres partes mencionadas eran visibles sin ropajes al ojo de aquel cazador atónito por lo que estaba viendo. El resto de su cuerpo parecía cubierto por un mono blanco, como si de un traje espacial se tratase recorriendo desde la zona del cuello, cubriendo hasta las muñecas y terminando en unas botas de un color blanco cegador. La distancia era suficiente como para que aquel cazador, con vista de lince, pudiera apreciar detalles tan significativos como la mochila metálica de un tono parecido al “aluminio”, brillante y con una antena negra, que llevaba aquel ser en su espalda.

Agazapado entre arbustos y matorrales, Mateo, después de un momento de miedo y de quedar paralizado, avisó mediante señas a sus dos compañeros para que pudieran ver con sus propios ojos lo que él estaba observando. Aquel ser, que permanecía inmóvil sin percatarse de los cazadores, parecía que esperase algo. En esos minutos de incertidumbre creyeron observar que aquel ser que no parecía humano, sacaba una lengua bífida cada cierto tiempo, como si de una serpiente se tratase. Aquellos minutos fueron eternos, llenos de terror y de incógnitas por lo observado. Como si de una presa se tratase, seguían allí escondidos y agazapados, a la espera de poder ver averiguar más, solo que esta vez ellos se sentían presas y no cazadores por el miedo que recorría sus cuerpos.

De repente, mientras seguían escondidos, apareció un objeto volador en forma de cilindro con un aspecto metálico y color negro, que no emitía ningún sonido y que reflejaba el Sol en sus esquinas como si de un espejo se tratase. Más asustados que nunca, los testigos retrocedieron casi arrastrándose hasta refugiarse con sus escopetas entre unos zarzales. El miedo se multiplico tanto entre los cazadores, que Mateo perdió su gorra de caza.

Pasados unos minutos, mientras seguían escondidos, escucharon un fuerte ruido como si de un despegue se tratase pero con engranajes a su vez y que pasados unos segundos, cesó. Con la vista en el cielo, de nuevo aquel “fogonazo” con una ligera estela que desapareció repentinamente. Después de aquello, les costó salir, no sin antes beber agua, mojarse la cara y aclarar la vista, pero al final lo hicieron con precaución, comprobando el terreno donde el humanoide había estado y las cercanías de donde se posó aquel objeto.

Como si de una guerra se tratase, se armaron de munición hasta las trancas, para bajar a hacer comprobaciones. Llegados al lugar, en los alrededores había un fuerte olor a azufre, como a podrido. Las ramas de algunos árboles estaban quemadas, hechas carbonilla, como si un incendio acabase de pasar por aquel lugar. La tierra estaba reseca y hallaron varias huellas de pisadas sin ninguna marca o característica, donde tan solo pudieron comprobar que aquella huella era más propia de un gigantesco jugador de baloncesto. No pudieron evitar poner sus botines en la huella, para estimar como debía de ser aquel reptiliano. La sorpresa era tal que no podían ni llegar a imaginar lo que medía aquel ser, pero tenían clara una cosa: Aquello era una mole y seguramente, en una lucha contra ellos tres, los hubiera matado. Fue entonces cuando encontraron el árbol donde Mateo vio que esperaba el ser. Haciendo estimaciones, ya que tocaba las primeras ramas, aquel “lagarto” media más de 2 metros y 20 centímetros. No cabía duda, aquello era una mole.

La curiosidad hizo que los cazadores caminaran hacia una cueva cercana, pensando quizás que el humanoide había podido salir de allí, pero desistieron poco rato después por culpa de la maleza. Sin apetito ya, optaron por dejar la “torrá” para otro día. No tenían hambre. Aquel susto de sus vidas les había quitado las ganas de todo. Por el camino de vuelta, montados en sus bicicletas, se toparon con una pareja de Guardias Civiles, que no les hicieron caso alguno y les dijeron: “Por estas tierras eso es normal; los ha visto más gente…”

Aquel hecho no trascendió a más, tan solo quedo entre familiares más allegados y amigos íntimos. Poco o nada hay documentado de aquel suceso. Tan solo recuerdos de gentes de aquel lugar cercano, y que a día de hoy siguen en la memoria de a quienes les contaron la historia y siguen con vida o aquellos que han oído hablar de ella. Lo cierto es, que el subconsciente puede jugar una mala pasada, pero más difícil todavía es pensar que una histeria o visión colectiva se apoderó de aquellos cazadores, testigos presenciales de lo que creyeron ver: Un reptiliano. Cierta o no, esta historia es ya parte de las leyendas de nuestra Comunidad Valenciana.

sábado, febrero 02, 2019

El juego Macabro


El único recuerdo que le había quedado a la familia Galván de aquellas horrorosas vacaciones en San Luis era el cuadro del fotomontaje de su hijo Cristian, disfrazado con gorro de marinero, navegando en una hermosa canoa por un río, con sus recién cumplidos nueve años.

Ya habían pasado casi diez años de aquel trece de enero del cuarenta y tres y los recuerdos atormentaban a la solitaria pareja. El más pequeño de sus hijos, Emanuel, había fallecido en esas vacaciones, ahogado en el embalse La Florida. Cristian estaba con él cuando murió. Según sus propias palabras dejó a Emanuel en la costa y se adentró solo en el embalse, luego su hermanito quiso alcanzarlo y se arrojó al agua. Cuando se dio cuenta de que no iba a llegar a la canoa y estaba lejos de la costa para volver, fue demasiado tarde. El chiquito murió ahogado, lo hallaron horas después muy lejos del muelle.

Cristian jamás superó ese episodio, al punto que tuvo que ser primero tratado psicológicamente para terminar internado en el hospital psiquiátrico de El Sauce. Había cierta confusión en los relatos y el la autopsia. A pesar de ser el mayor, Cristian era un niño. Desde esas vacaciones, sufría trastornos de personalidad, que iban desde estados de autismo absoluto a facetas psicópatas. Cuando comenzó a padecer tendencias suicidas fue internado de inmediato… y eso empeoró la situación. A sus casi diecinueve años aún permanecía encerrado, desquiciado y confundido.

A mediados del cincuenta, un extraño ritual se había puesto de moda. Lo traían los inmigrantes italianos, heredado de los pueblos africanos: la ouija. En Sudamérica se popularizó y en Argentina se lo modificó, acá se llamaba: “el juego de la copa”. Los religiosos lo había prohibido y los escépticos no se animaban a probarlo, pero fueron los espiritistas, tarotistas, médiums y brujos los que lo empezaron a usar… sin conocer las consecuencias.

Ramón y Estela Galván no tardaron en recibir los rumores y las noticias de este rito… a través del cual se podía hablar con los muertos, según decían. Averiguaron por el asunto y al cabo de dos semanas dieron con Eusebio López, una especie de médium que vivía en Rodeo de la Cruz.

El cura de su iglesia les comentó de la peligrosidad del juego, de sus fines paganos, de lo que significaba molestar a los muertos, pero ellos lo tomaron como exagerado y decidieron arriesgarse a la posibilidad de poder hablar con su hijo Emanuel, al que tanto extrañaban. Esa misma tarde decidieron reunirse con Eusebio.

El sol había desaparecido cuando llegaron. El cielo estaba negro, profundo, un viento mecía los árboles que arañaban las ventanas y los techos de la casa de Eusebio. De lejos se oían los ladridos de los perros y los grillos comenzaban a cantar. El frío de la noche pareció no sentirse cuando se abrieron las puertas… adentro el ambiente era gélido y húmedo, pesado, denso. Todo el piso estaba cubierto de velas, nuevas y viejas, no era la primera vez que se practicaba este juego, sospecharon. La casa estaba compuesta de una habitación principal, donde había una mesa con algunas sillas y una puerta, que presuntamente debería haber ido a la habitación de Eusebio.

Eusebio los recibió lúgubremente, les comentó la teoría de lo que se iba a hacer, que no tenía fines certeros y que no aseguraba el estado ni el ánimo del alma a buscar. Una cosa es preguntar si hay alguien – dijo – pero otra muy distinta es preguntar por alguien en particular… uno no sabe si esa persona quiere o no establecer contacto con nosotros. Junto con él había dos hombres y una mujer, uno de los hombres estaba más alejado y de traje. Habían venido solamente para ver que ocurría con el famoso juego de la copa, el de traje llevaba una cámara con la que pretendía documentar el suceso.

La habitación estaba solamente iluminada por las velas del piso y algunos candelabros. Un olor a rancio inundaba todo. En una de las paredes había pintado un pentáculo, Eusebio les explicó a los Galván que era un amuleto de protección contra males, tanto terrenales como los otros. A los pies del signo aún yacía muerta una paloma decapitada, con su sangre se había pintado la estrella y el círculo.

Eusebio tomó asiento en una mesa redonda, a su derecha se sentaron los Galván y a su izquierda el otro hombre y la mujer, el fotógrafo se acomodó a unos metros, dejando la cámara lista para tomar cualquier movimiento. Se distribuyó un abecedario alfanumérico en círculo y dos botones de madera que contenían la palabra “si” y “no” respectivamente. En el centro de colocó una copa de vidrio. Eusebio tomó lo que quedaba de la paloma muerta y vertió la sangre de la misma dentro de la copa, negruzca y coagulada.

Pidió silencio e hizo que se tomaran las manos los integrantes de la mesa, cerró sus ojos y comenzó a recitar una especie de oración silenciosa. Todos lo miraron nerviosos. Al cabo de un rato pidió a todos que posaran su dedo índice de la mano derecha sobre la copa y que la mano izquierda la apoyasen contra la mesa.

– Emmanuel, ¿estas entre nosotros? – Dijo Eusebio en voz clara y firme. Si estás aquí te pido que nos des una señal.

Los cinco se quedaron en silencio, en un silencio que duró una eternidad… nada. No se escuchó nada, solo el ruido del viento y los grillos.

– ¡Emanuel! ¿Estas entre nosotros? ¡dános una señal! ¡Tu familia quiere saber de vos! – enunció el médium, esta vez en tono severo. Nuevamente hicieron un silencio eterno y nada.

– Emanuel… ¡respondenos hijo! – dijo Ramón al tiempo que miraba hacia los cielos.

– ¡Emanuel danos una señal ahora, te lo pido yo, Eusebio López, médium, guía entre los vivos y los muertos, vehículo hacia el inframundo!… ¡presentate ante nosotros ahora mismo! – ordenó el anciano.

– ¡Vamos, vamos! – pidió nervioso Ramón.

– ¡Emanuel! ¡Danos una señal de que estás aquí! ¡Yo te he invocado y te obligo a que te presente! – dijo casi a los gritos Eusebio.

Estela comenzó a sollozar, con ese llanto de quien está vencido, de quién pierde su última oportunidad, silenciosa y triste como hace años.

– ¡Esto es una farsa! – le dijo Ramón a Eusebio.

– ¡Hijo…! Hijo querido, te tenes que presentar entre nosotros, quiero saber cómo estás – dijo Estela entre sollozos. Necesito saber que estás bien, que estás en un lugar seguro, quiero saber que te pasó… ¡por favor hijito mío!… por favor – y rompió en llanto.

Entonces algo pasó… fue como un breve temblor, seguido de una brisa que apagó la mitad de las velas, aun estando las ventanas cerradas. Los cinco integrantes de la mesa se miraron perplejos, sin levantar sus dedos de la copa. El fotógrafo estaba bajo el cobertor de su cámara, listo para tomar una foto.

– Emanuel, ¿estas entre nosotros? – dijo firmemente Eusebio. La copa comenzó a tiritar y poco a poco se fue deslizando hacia el botón de “no”. Estela continuó llorando alterada.

– ¡Hijo! ¿Estás bien? – le dijo entre lágrimas. Sin titubeos la copa se movió hacia el centro y nuevamente hacia el botón “no”.

– ¡Dijo que no es Emanuel! – gritó Ramón a Estela.

– ¡Hijo! ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas mal? – se apresuró a preguntar la mujer nuevamente.

– ¿Quién sos? – preguntó a la vez Eusebio. La copa comenzó su danza nefasta hacia la “A”, luego hacia la “S”, la “E”, la “S”, la “I”, la “N” y la “O”… ASESINO.

– ¡No es Emanuel! – gritó Ramón. ¿Qué está pasando Eusebio? ¿Qué es esto? – dijo al tiempo que la copa se movía hacia el “Si”.

La pareja sentada al otro lado vio titubear a Eusebio.

– ¿Usted sabe lo que está haciendo? – le dijo el hombre.

– ¡Sí! – le respondió Eusebio. ¿Quién sos? – volvió a preguntar mirando hacia el techo.

La copa volvió a moverse violenta y marcó las seis letras que formaban la palabra MUERTE. La mujer, que había permanecido callada, comenzó a temblar.

– ¿Qué mierda está pasando? ¡yo me voy de acá! – dijo el hombre asustado.

– ¡No! – le gritó Eusebio – se tiene que quedar acá… ¡ni se le ocurra levantar ese dedo de la copa!

Entonces un ráfaga de luces descendió desde el techo girando en torno a los presentes, al tiempo que todo temblaba, Estela comenzó a gritar, una oscuridad aterradora se empezó a dibujar entre las luces… de pronto algo levantó a Eusebio de su lugar, el médium se vio obligado a quitar el dedo de la copa. Violentamente quedó sobre la mesa, y comenzó a ser arrastrado hacia las luces, la mujer, que justo estaba sentada a su lado, lo alcanzó a sostener, también quitando su mano de la copa, la cual se seguía moviendo eléctricamente en todas direcciones. La fuerza que elevaba a Eusebio hacia el centro de la oscuridad obligó a todos a soltar la copa e intentar bajarlo. En ese instante se tomó una de las fotos más macabras que existen sobre la fatídica noche.

La copa estalló en pedazos, cortando la cara de Estela y desparramando la sangre de la paloma por toda la habitación, en ese mismo estallido el cuerpo de Eusebio cayó hacia el otro lado de la mesa. De pronto el temblor se hizo más violento, el viento corría con furia fuera de la casa, una rama destrozó una ventana y las ráfagas entraron precipitadas a la habitación. Ninguno de los cuatro que aún estaban sentados se podían levantar, algo los retenía en las sillas, Eusebio quedó tendido sobre la mesa, al tiempo que los vidrios le laceraban el pecho. Entonces hubo un apagón repentino de las pocas velas que quedaban y todas las sillas ubicadas en el otro extremo de la habitación se levitaron y volaron hacia la mesa, quedando suspendidas sobre ellos, lastimándolos, girando diabólicas sobre sus cabezas, el viento aullaba la palabra “muerte” y “asesino”… el camarógrafo logró captar una última foto de ese momento, luego algo comenzó a apretar contra su pecho, se tocó con el brazo al tiempo que abría los ojos de par en par, inyectados en horror… lentamente se fue cayendo hasta quedar rendido, con su mirada hacia el infinito.

El pánico había ahogado la escena, en un halo de lucidez Ramón levantó la mesa por los aires haciendo volar vidrios, sillas, letras, números y botones. Tomó a Estela de la mano y salieron corriendo de aquel infierno. Abrieron la puerta de un tirón y huyeron hacia el auto, escapando de la casa de Eusebio a toda velocidad.

Esa noche condujeron por todos los pueblos que los separaban de su casa, dieron vueltas por el centro y por todas las calles iluminadas que cruzaban. La espantosa sensación de sentir que una sombra los acechaba los tenía nerviosos e intranquilos. Estela lloraba desconsolada, Ramón tenía una mueca de espanto imborrable en su rostro, el miedo los invadía y exasperaba. La madrugada los encontró frente a su casa, estacionados en la puerta. Luego de discutir unos minutos, ambos decidieron que no podrían descansar en ese estado, que lo mejor sería volver a la casa de Eusebio con luz del día para que él les dé explicaciones sobre lo ocurrido. Las palabras “muerte” y “asesino” no dejaban de sonar en la cabeza de los Galván.

Ramón se dirigió nuevamente a la casa de Eusebio en Rodeo de la Cruz, atravesó la tranquera horas atrás destrozada por su auto, y serpenteó el sendero que separaba la casa de la calle. Lo que observaron fue un panorama desolador y tenebroso…

Todas las puertas y las ventanas de la casa estaban destrozadas, un árbol había caído sobre una pared lateral, destrozando el techo y parte del piso. Parecía que un vendaval había pasado por allí. Bajaron con precaución, luego de meditar un rato y llamaron a Eusebio, primero con palmas, luego con gritos. Llegaron hasta la puerta de la casa, completamente destrozada y no se animaron a ingresar. Dentro se veía el revuelo y el destrozo, el olor a rancio se fundía con el aroma del cebo de las velas. Lo único que se sostenía limpio era el pentáculo pintado en la pared. En un costado yacía inánime el camarógrafo, tieso, como una estatua horrorosa, aún con una mano en el pecho. Estela dejó escapar un grito.

De pronto sintieron ladridos al fondo de la casa y supusieron que Eusebio estaba detrás. Bordearon los escombros con cuidado, saltaron el árbol caído y vieron el más macabro de los paisajes… Eusebio, el hombre y la mujer estaban ahí. En el fondo, los tres, solitarios… colgados del cuello de las ramas de un nogal. Los tres estaban maniatados.

Nuevamente huyeron despavoridos, esta vez a la comisaría de Rodeo de la Cruz. Ese día transcurrió entre denuncias, idas, testimonios, vueltas, llantos y furia. No se podía definir si era suicidio o asesinato. Los únicos testigos vivos aún podían ser culpables. Las fotos de lo sucedido esa noche no culpaban a nadie.

Llegado el anochecer los Galván quedaron en libertad, el día había sido desgastador, pero ninguno de los dos podía pegar un ojo del miedo. Decidieron ir a visitar a Cristian, al psiquiátrico. Al llegar había conmoción y revuelo en el lugar. Bajaron apresurados del auto y los recibió el encargado, nervioso y desesperado…

– Señores Galván, ¡qué suerte que vinieron! ¿Quién les informó? – dijo entre cortado.

– ¿Quién nos informó sobre qué? – preguntó Ramón.

– Cristian…

– ¿Qué le pasó? – gritó Estela.

– No sabemos… no está, desde ayer que lo estamos buscando. Mandamos anoche a un empleado a su casa a buscarlos, pero no había nadie. También fuimos por la mañana y nada… está perdido, ha escapado – dijo el encargado.

Por recomendación del encargado volvieron a su casa, ya que Cristian seguramente iría. Un empleado de seguridad del hospital los acompañó. La conducta de Cristian los últimos tiempos había sido agresiva y enfermiza, todos temían por la salud de él y de sus padres. Al llegar a casa, los Galván ingresaron temerosos. No había ninguna cerradura forzada, ni ventanas abiertas, ni nada fuera de lugar. Prendieron todas las luces y pusieron a hacer café para el empleado del Sauce. Mientras que Estela servía café, Ramón fue a su habitación a cambiarse, con un pocillo en la mano. El estallido del vidrio contra el piso llamó la atención de Estela y del empleado, que corrieron a ver qué había pasado. Y ahí estaba Ramón, perplejo, atónito y temblando… frente al fotomontaje de sus nefastas vacaciones, pero esta vez… Cristian no estaba solo, sino soltando a alguien…

sábado, diciembre 22, 2018

Terror en Navidad


Esa navidad la pasamos en la casa embrujada de unos asesinos. Como estábamos peleados con casi todos nuestros parientes, mis padres aceptaron la invitación de un matrimonio conocido, y fuimos pasar la noche buena en su casa, que se encontraba en una zona rural. 

Al dejar la ruta atrás y adentrarnos en un camino polvoriento, el paisaje se hizo monótono, pues solamente era campo, y el auto comenzó a vibrar por las irregularidades del camino. Iba mirando por la ventanilla cuando un manotazo me golpeó la cabeza. Me volví hacia mi hermano, que me miraba con cara de burla, y lo acusé: 

- ¡Mamá! ¡Carlos me pegó en la cabeza! 
- ¡Mentira! Yo no le hice nada -se defendió Carlos, y me miró amenazante. 
- ¡No empiecen ustedes dos! ¡Si se portan mal en la casa… me van a desconocer! -nos amenazó mamá, y mirando a papá le dijo-. También son tus hijos, ¿no le vas a decir nada? 
- Pórtense bien o damos vuelta y pasamos la navidad solos en casa, ¡ah! Y no les doy los regalos. 
- Me voy a portar bien -prometí. 
- Yo también -dijo Carlos-. Fue Fernando el que empezó. 
- ¡Fuiste vos! -grité, y le di un puñetazo en el hombro. Cuando intentó responder al ataque, mamá, que había girado hacia nosotros, lo detuvo con un grito-. ¡No sigan! ¡Ya basta, no importa quién empezó! 

El resto del camino nos amenazamos con señas, mas cuando mi madre volteaba los dos estábamos quietos, pero ni bien ella volvía a mirar hacia adelante, seguíamos en lo nuestro. Apenas el auto se detuvo frente a la casa nos precipitamos hacia afuera. 

- ¡Mira que grande que es! -exclamó mi hermano. 
- ¡Y que alta! -grité-. Si uno cae del techo se hace m… 
- ¡Fernando! No digas esas cosas aquí porque me vas a sacar de quicio, ¡por favor! -exclamó mi madre. 

La puerta se abrió y el matrimonio dueño del lugar salió a recibirnos. Entramos a la sala. Sobre una mesa había bocadillos. Enseguida nos pusimos a mirar todo girando la cabeza sin el menor disimulo. Mi hermano y yo nunca habíamos visto una casa tan elegante y antigua, nunca habíamos visto un retrato, sillones tan grandes ni muebles tan finos.

Mientras nuestros padres conversaban con los anfitriones vaciamos varias bandejas, después, al empezar a aburrirnos, observamos nuevamente lo que allí había. Éramos muy inquietos como para estar mucho tiempo en un lugar. Conocía tan bien a mi hermano que esperé a que él lo dijera:

- Queremos salir a jugar, ¡mamá! ¡papá! 
- No, afuera ya está de noche -le contestó mamá-. Si quieren andar aquí adentro está bien, pero tienen que pedirle a ellos. 
- Yo no tengo ningún problema, pero… -repuso el dueño de la casa- como el lugar es grande y viejo puede ser que se asusten. 
- Mira -le dijo mi padre-, estas sabandijas (así nos llamaba papá a veces, bromeando) están “curadas”, ý capaz que si ven un fantasma le quitan la sábana y se la pintarrajean, ¡jajaja! 

La mujer de la casa fue a decir algo, pero Carlos y yo salimos disparados hacia un corredor.

Si el lugar nos había parecido grande desde afuera, desde adentro nos parecía vastísimo. Iluminaban el corredor unas lámparas mortecinas, muy separadas entre si, haciendo que las sombras se disputaran el lugar. Después de pasar bajo una ventana, creímos que empezaron a arañarla desde afuera, pero era una rama que rozaba el vidrio. Aunque no teníamos permiso, abríamos las puertas de las habitaciones, encendíamos la luz y mirábamos dentro. 

La mayoría se encontraban vacías, algunas tenían camas y muebles. Al abrir una habitación y encender la luz, vimos a una anciana sobre la cama. La anciana volteó hacia nosotros y nos sonrió dulcemente; nosotros estábamos paralizados por la sorpresa, porque no esperábamos encontrar a alguien. De repente la anciana lució aterrada; una mano peluda surgió de debajo de la cama, en el lado opuesto al que estábamos. La anciana medio se enderezó mirando con horror a la mano monstruosa que tanteaba rápidamente las sábanas. Abrió la boca como si estuviera gritando pero no escuchábamos nada. Y se presentó algo más aterrador. 

El dueño de la mano peluda tenía cabeza de cerdo, y salió rápidamente de debajo de la cama y se abalanzó hacia la anciana sacudiendo la cabeza. En ese momento se abrió la puerta de un ropero enorme, y salió corriendo de él una especie de bruja horrorosa, e iba rumbo a la cama tirando manotazos. 

Ante tanto terror la anciana se llevó las manos al pecho y quedó con la boca abierta y los ojos muy grandes, tiesa. Entonces el monstruo con cabeza de cerdo le tanteó el cuello, miró a la bruja y se apartó del cuerpo de la pobre anciana. Después se sacó la cabeza, más bien, se quitó la máscara que llevaba, y no era otro que el actual dueño de la casa; y cuando la bruja se desenmascaró, era la mujer. 

Repentinamente toda aquella escena de terror desapareció ante nuestros ojos, y la habitación estaba vacía. 

Llegamos corriendo a la sala donde estaban nuestros padres, y tuvimos que mentir que jugábamos una carrera. Con Carlos nos entendimos solo con una mirada. No íbamos a contar lo que vimos. Todavía faltaba la cena, y prometía ser buena. 

Durante la cena los anfitriones mencionaron que la casa antes era de su tía, la que desafortunadamente había muerto de un ataque al corazón.

sábado, junio 09, 2018

Experiencia extracorpóreas


¿Alguna vez te has preguntado si una persona es capaz de poder hacer un viaje astral? Nosotros de hecho, ya te contamos como hacerlo en este otro artículo. Pero ya teniendo una idea de lo que son, ¿realmente podemos explicarlo? 

Bueno, te parecerá que el título de la entrada no tiene nada que ver con lo que te estamos hablando y en cierto modo es normal.Esto es así ya que el nombre que recibe realmente el fenómeno es "experiencias extracorpóreas" que como su propio nombre indica, son aquellas experiencias que nosotros tenemos fuera de nuestro cuerpo físico. 

Hoy, viajaremos en un mundo de diferentes planos para poder darte una definición más lógica de este fenómeno que tanta gente teme y muchas otras les estupefacta.

Quédate con nosotros y descubre el autentico origen de las EE y por qué son tan aterradoras y a su vez asombrosas.

Como todo en esta vida para poder aprender algo, primero hemos de estudiarlo paso a paso, para ver como y porqué sucede. 

Esta era el dato que no se sabía cuando en 1692 la era oscura de Estados Unidos o comúnmente conocido como"la caza de brujas"; hacía muchísima falta tener más información. 

En este año, se castigaron y mataron a jóvenes mujeres inocentes porque al parecer, estaban poseídas por una entidad maligna que no las dejaba ser como ellas era. Lo que se conocía como: bruja. 

Estudios realizados en nuestra época, han aclarado que estas pobres mujeres y hombres acusados de haber pactado con el mismísimo demonio, tan solo podrían sufrir una enfermedad rara, que hasta entonces no se tenía conocimiento de ella. 

Dicha enfermedad podría ser epilepsia (que produce temblores incontrolables del cuerpo), esquizofrenia(alucinaciones y voces irreales o el más raro de los trastornos genéticos.La enfermedad de Hutington. Que como la epilepsia, causa ciertos movimientos que el que lo padece no puede controlar y a vistas de los ojos de la época pasada, solo había una explicación lógica: El Diablo.

Ahora regresando a nuestro tema en particular, en la actualidad hay miles de testigos que aseguran que son capaces de poder viajar a través del espacio, incluso llegando a poder ver su cuerpo mortal justo por debajo de ellos. 

Como dato curioso sobre estos testimonios, se quiso realizar una encuesta a gran escala a nivel europeo. En ella se planteaba la pregunta de: "¿Has tenido alguna vez en tu vida una experiencia extracorpórea?". 

Increíblemente el 5,8 por ciento de los europeos contestó que sí habían tenido una experiencia de este tipo. Las entrevistas realizadas en Estados Unidos, fueron básicamente similares. 

Sí el título no te engaña. En una ocasión el ganador de un Premio Nobel Richard Feyman, curioso desde su infancia quiso probar esto de las experiencias extracorpóreas y ver de una vez por todas si era verdad.

Así lo hizo. Para poder realizar este experimento en condiciones óptimas se tuvo que meter en un tanque de privación sensorial (que sería básicamente una cámara aislada de todo ruido y sentidos) e intentó abandonar su cuerpo. 

¿Y lo consiguió? 

Efectivamente sí. Lo consiguió. Finalmente describió que sí lo había hecho. Cuando éste lo describió afirmó que sentía que había abandonado literalmente su cuerpo físico. Que flotaba por el espacio y al mirar hacia abajo, pudo ver su cuerpo inmóvil. Sin embargo continúa: "No he visto que se infrinja ninguna ley de la física" Es decir, es muy probable que fuera solo una imaginación, estimulada por la privación sensorial. 

La neurociencia ha estudiado y mucho a lo largo de estos años el tema de las experiencias exracorpóreas. En Suiza el doctor Olaf Blanke estudió un peculiar caso sobre este fenómeno.

Una de sus pacientes (de nombre anónima), sabemos que era una mujer de 43 años de edad, sufría unos accesos debilitantes originados en el lóbulo temporal de su cerebro. 

Se le implantó una rejilla de cintos de electrodos en esta parte del cerebro para saber el lugar exacto donde estaban estos accesos.Cuando el doctor inmediatamente estimuló una de las zonas situadas entre el lóbulo temporal y parietal del cerebro, ésta tuvo una experiencia extracorpórea.

Sus palabras fueron: "¡Me veo tumbada en la cama, desde arriba, pero solo me veo las piernas y la parte inferior del tronco!". 

En el momento justo que el doctor cesó la estimulación, la experiencia EE desapareció por completo. 

De hecho, Blanke, descubrió que era capaz de estimular la zona cuantas veces quisiera, como si se tratase del interruptor de la luz.

Como dato curioso según los neurocientíficos, el trastorno epiléptico del lóbulo temporal puede inducir la sensación de que una presencia fantasmal esté a nuestro al rededor, por lo que cabría pensar que la sensación de que espíritus salen de nuestro cuerpo, podría formar parte de nuestro propio sistema nervioso. 

Hay otro caso en el que el doctor Blanke participó. Aquí una joven de 22 años padecía ataques incontrolables. El doctor, descubrió que era debido a un fallo en la parte del lóbulo temporal-parietal, que le solía inducir la presencia de una entidad sombría. 

Posiblemente y según los neurólogos, nuestra consciencia está estructurada para poder hacer predicciones futuras para poder lograr un objetivo en particular. 


Cuando esta percepción (visión oído interno) queda de alguna manera descompensada, nuestro cerebro queda confuso y puede hacer ver muchos errores, por así decirlo. Debates a parte, sin duda este es un fenómeno que está aún sin descubrir en la totalidad. Dado que son muchas personas las que han sufrido este fenómeno donde acabará el límite de estas suposiciones o donde comenzará los fallos de esta teoría.

sábado, febrero 17, 2018

El terrorífico Hospital del Tórax: ¿leyenda o realidad?


En todo el mundo podemos encontrar aterradores lugares que seguro que asustan a muchas personas. Uno de ellos estaba situado en Terrassa, donde había un antiguo hospital que albergó a pacientes con enfermedades respiratorias graves entre 1952 y 1997 conocido como Hospital del Tórax. En 2004 se transformó en el Parque Audiovisual de Cataluña y se han ido haciendo obras a lo largo de los años. Actualmente está totalmente remodelado. Pero este lugar tiene un oscuro y espeluznante pasado…

A continuación os contamos la terrorífica historia de este hospital. ¡No os lo perdáis!

Origen

En los años 50 el Ministerio de Sanidad de España decidió construir un hospital para reclutar a los enfermos de cáncer de pulmón, fibrosis o tuberculosis que había en Cataluña. La ciudad elegida fue Terrassa por el bosque de la Pineda que podría beneficiar a los enfermos con su aire fresco y puro, y el hospital fue inaugurado en 1952.

Pacientes completamente aislados

Se dice que los pacientes permanecían aislados totalmente del mundo exterior y sólo podían contactar por cabinas telefónicas y radio. Un enfermo permanecía en promedio un año recluido antes de morir o suicidarse.

División social y rituales satánicos

El edificio estaba compuesto por 1500 habitaciones divididas entre la clase obrera y la burguesía. También había una capilla que según las leyendas, era una zona de rituales satánicos.

Índice de suicidios más alto

Fue durante muchos años el sitio con el índice de suicidio más elevado de todo el país. Se dice que los enfermos se arrojaban desde la novena planta hacia el jardín llamado la Jungla donde era habitual escuchar voces como “ya ha caído otro” u “otro que se ha tirado”. La lenta y dolorosa muerte de los enfermos hacía que sintieran una psicosisque atormentaba sus mentes y les inducía al suicidio. Muchos también se suicidaban al saber que sus propios familiares querían deshacerse de ellos…

Gritos en los pasillos, no funcionaban los aparatos…

Entre las oscuras leyendas encontramos que había mucha actividad paranormal en el hospital: se escuchaban ruidos, voces o gritos entre los solitarios pasillos y habitaciones, especialmente en las plantas 4, 5 y 9 y en el jardín. Sin embargo, nunca se pudo comprobar y los aparatos para medir la actividad paranormal no funcionaban en algunos lugares.

Almacén de restos humanos, la enfermera de la muerte…

A raíz de la detención de un joven que había sustraído un feto conservado en formol del hospital, nació la leyenda de que había un almacén de restos humanos donde muchos suponen que se hacían experimentos contra la tuberculosis.

También se dice que una enfermera con una jeringuilla en su mano derecha provocaba la muerte a los enfermos ya desahuciados para darles paz y que por la “jungla” pasea una figura de un paciente con respirador y material médico.

¿Qué pensáis de este hospital? ¿Habéis visitado este lugar antes de la remodelación? ¿Como fue vuestra experiencia?

sábado, mayo 14, 2016

Las caras de Bélmez

“El mayor misterio paranormal de todos los tiempos”. Esta y otras frases parecidas son las que más hemos oído estos días con motivo de la muerte de María Gómez, una humilde mujer que saltó a la fama en 1971 cuando en el suelo de su cocina apareció la primera de las “Caras de Bélmez”.

La historia de este fenómeno es bien conocida. O, para ser exactos, una parte de la historia: la aparición de las Caras, las “investigaciones” que sobre ellas han llevado a cabo parapsicólogos y “misteriólogos” de toda España... También es conocida, aunque menos divulgada, la estupenda rentabilidad que se le sacó a aquel asunto: a raíz de las Caras Bélmez pasó de ser un pueblecito olvidado a ocupar titulares de prensa, abarrotarse de curiosos atraídos por aquel misterio y, por supuesto, beneficiarse de la inyección económica que supuso aquella ola de turismo paranormal. Y algún beneficio obtendrían también, sin duda, los más directamente implicados: aunque María Gómez no cobraba por entrar a la casa, tampoco se negaba a recibir “la voluntad”, y pocos eran los visitantes que no se llevaban de recuerdo alguna de las fotos de las Caras que vendía el fotógrafo del pueblo.

Pero lo que pocos recuerdan, o al menos pocos han querido recordar estos días, es lo poco que duró el misterio. Casi a los seis meses exactos de la aparición de la primera Cara el diario “Pueblo” publicaba los resultados de un análisis según el cual aquellos rostros habían sido pintados con nitrato y cloruro de plata. El truco, muy ingenioso, consistía en que estas sustancias reaccionan a la luz, de modo que los retratos no eran visibles hasta algún tiempo después de haber sido pintados, y se aparecían poco a poco ante los ojos, sin que aparentemente hubiese intervenido ninguna mano humana en el proceso.

Como suele ocurrir en estos casos, la explicación fue rechazada. Había muchos intereses en juego, y en especial los de los investigadores de lo paranormal: un misterio que deja de serlo pierde su atractivo para el público y, claro, deja de ser una mercancía con la que puedan seguir trapicheando quienes se dedican precisamente a vender sucesos inexplicables. De modo que no tardaron en pasar al contraataque.

Por ejemplo, mediante el “contraanálisis” químico realizado a las Caras. Realizado en los laboratorios del CSIC, el famoso análisis indica que las muestras analizadas corresponden a hormigón corriente y moliente, sin rastro de pigmentos o de sales de plata, hecho que por supuesto resaltan a voz en grito los “misteriólogos”. Se cuidan muy bien de callar, eso sí, que en el propio análisis el CSIC advierte que el laboratorio ignora por completo cuál fue el proceso de toma de muestrasy si se realizó con algún tipo de control. La validez de un análisis depende fundamentalmente, en efecto, de que las muestras analizadas se hayan obtenido de una forma controlada, única garantía de que proceden del objeto que se pretende analizar, pero en este caso, como suele ocurrir en el mundillo de lo paranormal, los controles brillan por su ausencia, y las muestras fueron recogidas de una forma tan chapucera que el CSIC incluso llama la atención sobre el recipiente en el que le fueron entregadas: un sobrecito de azúcar procedente de alguna cafetería.

Más serio resulta, en cambio, lo del protocolo notarial. Ansiosos de demostrar la procedencia sobrenatural de las Caras, los “investigadores” encargaron a un Notario que diera fe de que nadie podía pintarlas. Para ello, el Notario levantó acta del estado de la cocina, procedió a precintarla y, unos días después, rompió los precintos, dando fe de que en efecto los dibujos habían variado. Lamentablemente, tampoco parece una prueba demasiado consistente. Entre otras cosas, porque el método de las sales de plata se caracteriza precisamente porque es posible realizar dibujos que se hacen visibles de forma gradual, experimentando incluso variaciones en su disposición sin que nadie, aparentemente, haya podido realizarlas. Es decir: justo de lo que da fe el Notario. Notario que, por otra parte, en diversas entrevistas se ha manifestado como un fervoroso creyente no sólo en el carácter sobrenatural de las Caras, sino en muchos otros fenómenos de índole esotérica o paranormal. Lo cual no le invalida como Notario, por supuesto, ni supone que actuase de mala fe o violando las obligaciones de su función de fedatario público, pero sí que permite suponer que, quizá inconscientemente, no adoptase las precauciones que hubiese tomado alguien más escéptico y, por tanto, más proclive a pensar en la probabilidad de fraude. Buena muestra de ello son las fotografías de los precintos que empleó: aunque son correctos, no parecen muy difíciles de manipular por alguien con un mínimo de habilidad.

Que, por supuesto, no tenían doña María o su marido. Y es que, por supuesto, también salió a relucir otro de los típicos “argumentos” con los que los partidarios del misterio intentan desechar la posibilidad de un fraude. Cada vez que alguien duda de un avistamiento ovni, una aparición fantasmal o cualquier otro fenómeno paranormal, los “misteriólogos” se dedican a poner verdes a los testigos, haciendo notar que son personas de escasa instrucción, nula imaginación y, en fin, incapaces de urdir una historia falsa o un fraude, no ya por su innata honradez, sino porque los pobres no dan tanto de sí. En este caso abundan los comentarios de este estilo, que tildan a María Gómez de mujer semianalfabeta, sin educación, simple... sin suficientes luces para montar un engaño, vaya. Y, especialmente, sin los conocimientos necesarios para inventar el truquito de las sales de plata.
Y esto último es probablemente cierto, pero de nuevo resulta un argumento cuanto menos flojo, si tenemos en cuenta que doña María no era la única persona relacionada con las Caras. No debemos olvidar al fotógrafo del pueblo, aquel que vendía fotos a los turistas y que, evidentemente, sí que estaría familiarizado con las propiedades de las sales de plata. Resulta imposible, por supuesto, señalarle como directo responsable de la aparición de las Caras, pero la coincidencia resulta cuanto menos significativa, si tenemos en cuenta que tras su muerte el fenómeno sufrió una importante transformación estética.

Y es que la comparación entre las Caras de los años setenta y las de los años ochenta y posteriores no deja lugar a dudas: la mano que las pintaba cambió. Aunque teniendo en cuenta que los “misteriólogos” insisten en que el fenómeno no es obra de ninguna mano humana, quizá habría que decir que el ente sobrenatural, ectoplásmico y paranormal que las pintaba cambió.
Porque el cambio de estilo de las Caras es notable. Los primeros rostros mostraban una factura más que aceptable, con una gran expresividad y una técnica que, si bien no perfecta, era al menos bastante buena. Los que surgieron más tarde, en cambio, son mucho más simples, más infantiles.
Probablemente este hecho contribuyó a que la popularidad de las Caras de Bélmez fuera decayendo. No fue el único, claro: la novedad del “misterio” había pasado, y ni siquiera las sensacionales apariciones de rostros conocidos (como los de Franco o Isabel Preysler) pudieron reavivar el interés de un público que sencillamente se estaba aburriendo con aquello. Y tampoco contribuían mucho las “investigaciones” de los vendedores de misterios: las grabaciones de psicofonías, las sesiones de contacto con los espíritus y demás parafernalia sólo sirvieron para sacar a la luz teorías cada vez más descabelladas, como la que vinculaba las Caras con el cementerio sobre el que dicen que se edificó la casa, o la que asegura que son los rostros de la madre y las hermanas de María Gómez, o la que las relaciona, en fin, con los muertos en el combate del Santuario de la Cabeza, en la Guerra Civil.

La muerte de María Gómez, en fin, cierra un caso que ya estaba cerrado, resuelto y prácticamente olvidado. Y aunque su fallecimiento haya despertado un efímero interés en los medios de comunicación, lo más probable es que con su desaparición acaben también por desaparecer aquellas Caras.

Pero no ocurrirá lo mismo en el fabuloso mundo del Circo Paranormal, por supuesto. Estos días se anuncian programas especiales, grandes reportajes, nuevas investigaciones, extensos artículos en las revistas de lo esotérico... y todo hace indicar que, nos guste o no, vamos a tener Caras de Bélmez para rato.

Porque eso es lo que no va a desaparecer: los Caras de Bélmez. Así, en masculino. Y si no, al tiempo.

domingo, mayo 10, 2015

Animales que anuncian la muerte

¿Son los animales capaces de predecir la muerte? ¿Existen especies que traen el mal agüero? Muchas leyendas urbanas hablan de animales que presagian trágicos acontecimientos ¿Habrá algo de cierto en ellas?

Lechuzas

Si una lechuza esta revoloteando alrededor de las ventanas o se ha posado en el techo de una casa, sus graznidos anuncian el pronto fallecimiento de una persona.

En concordancia con lo anterior, una leyenda mexicana dice que: "cuando la lechuza canta, el indio muere". Asi y quiza relacionado con eso, se cuenta que, cuandos los sacerdotes españoles llegaron a Latinoamerica, difundieron la creencia de que las lechuzas eran criaturas malignas, empleadas  como mascotas de demonios y brujas, y usadas en oscuros aquelarres nocturnos. Dicha leyenda ha permanecido muy arraigada en el imaginario popular, pasando de generacion en generacion hasta nuestro tiempo, cuando ve una lechuza cerca de su casa, insulte o grite para asustarla.

Mariposas negras

En muchas culturas politeistas (con varios dioses) de la antigüedad, se creia que las mariposas negras, debido a su color y a su condicion de animales que se alimentan de noche, tenian relacion con dioses malignos y brujas o eran usadas por los mismos hechizos o venganzas

Debido en gran parte a la creencia anterior, hace no mucho tiempo atras existian personas que, cuando veian entrar una de estas criaturas a su hogar, interpretaban la vista como un anuncio de muerte inminente entre los miembros de la casa.

Gallinas y gallos

En ciertos sectores de la tradición popular española, se piensa que el canto del gallo es de mal agüero. Asi, en estudios de Jose Miguel de Barandiaran sobre la cultura vasca, el escribe que existen las siguientes supesticiones en los siguientes lugares.

1º En Ziga; el canto del gallo a deshoras es de pesimo agüero y, para destruir su eficacia arrojan un puñado de sal al fuego del hogar. No es solo indicio de muerte, sino prenuncio de cualquier otra calamidad

2º En Dohozti: el canto del gallo a deshora anuncia que algo desagradable va a ocurrir en la vecindad; generalmente se dice que algun vecino va a morir.

Por otra parte, tambien se cre que alguien morira cuando se escucha a una gallina imitando el canto de un gallo. O tambien, en cuanto al canto del gallo a deshoras; si se esta comunicando con una gallina, es señal de que una chica soltera de la casa va a morir sin casarse; si se esta comunicando con dos gallinas, es señal de que el fallecimiento va a ser de un matrimonio.

Murcielagos

Si un muercielago golpea por la noche con sus alas las ventanas de la habitacion en la que se encuentra un enforme, este morira esa misma noche.

Tambien un enfermo morira ese mismo dia si ve a un buho blanco

Perro

Cuando el perro auilla, es porque ha visto un fantasma.

En el norte de Argentina, el dueño del perro se quita su sombrero colocandolo en el suelo con la capa para abajo; según la leyenda, de esta manera se ahuyenta al fantasma cuya presencia ha sido advertida por el perro a través de aullidos, liberando al perro del tormento.

Tambien, una creencia popular afirma que, si un enfermo de gravedad le ofrece su comida a un perro y este lo acepta entonces vivirá; mientras que si la rechaza, morira

Gatos

Los gatos han estado ligados a la muerte desde siglos atras. Entre los antiguos egipcios el gato era sagrado, al punto de que a veces se modificaba a los gatos con sus ratones, se llevaba luto cortandose las cejas cuando un gato moria, y se sentenciaba a muerte a quien osara matar a un de esos tiernos y afelpados seres sagrados.

Posteriormente, en la Edad Media quemaron miles de gatos porque creian que eran mascotas de las brujas, lo cual ciertamente pudo ser posible pero eso no convertia al gato en el "animal diabolico" que la gente creia que era.

Ahora, y mas alla de las creencias, el gato realmente parece poseer un cierto sentido. Por es, se cree que, cuando un gato se eriza mirando a un punto fijo donde no hay nada, es porque esta viendo un fantasma o quiza un demonio (si su reacción es muy fuerte). Pero algo sumamente inquitante es la capacidad que se les adjudica de predecir la muerte, y un ejemplo escalofriante es el gato Oscar, que normalmente era huraño pero, cuando un paciente del lugar iba a morir, Oscar se ponia a darle vueltas unas dos horas antes